Pensarnos lo no binario

La convención de expresión de género que ha surgido en la sociedad ha permitido crear para unes, una mezcla de ambos géneros y para otres vivir fuera de los parámetros del género.

Hace un par de días leí un texto muy bonito en el que un chico trans les explicaba a sus padres el reconocimiento que le había dado el estado de California a Judith Butler como persona no binaria. Desde entonces me han surgido preguntas ante ese hecho, pues no es un tema fácil de entender a primeras, razón por la que dudé bastante en hacer pública esta reflexión, no busco generar incomodidades (o tal vez sí), deseo dejar una postura que me gustaría marcar ahora que lo tengo un poco más clara, aquí mis razones. En el texto que les mencioné anteriormente, el autor usó una pequeña y acertada frase para describir el término “no-binario” la denominó “ser libre”. A partir de ahí pensé en cómo lo no binario es una expresión que no tiene límites, que rompe con cualquier esquema conceptual y dicotómico. Lo no- binario es una salida a todos los problemas de discriminación, fobia, segregación o separatismo. Es dar en la yugular a todas las conductas violentas y machistas. La persona no-binaria no se siente en conflicto con su cuerpo sino con los estereotipos que le asignan a su cuerpo, con las ficciones sociales que están sujetas al cuerpo. Ser no binario es asumir una postura crítica e introspectiva con lo que llamamos femineidad y masculinidad.

La convención de expresión de género que ha surgido en la sociedad ha permitido crear para unes, una mezcla de ambos géneros y para otres vivir fuera de los parámetros de género, nos permite una visión más amplia, ver todo el espectro de colores que puede haber en la diversidad y no únicamente como blanco y negro, es una revolución desde el terreno del cuerpo, desde lo político y lo social, una liberación completa para empezar a explorar nuestra identidad. 

Desde pequeña he tenido una bifurcación que parecía no tener un camino correcto para mí, ya sea porque me gustaba jugar o pasar tiempo con los chicos o porque no lograba encajar con las chicas. Recuerdo una vez cuando de niña una compañera de clases me dijo que nunca me iba a casar y que nadie me iba a tomar en serio, refiriéndose a la forma liberar y desaprensiva en cómo me relacionaba y me vestía. Tuve muchas etapas en mi vida así, de encaje y desencaje, tengo la certeza que en gran parte se debe a los roles de género que me han impuesto, cosas como las niñas no escuchan ese tipo de música, palabras de mi papá cuando le decía que mi música favorita para ese entonces era el hard rock o cosas como las niñas no juegan fútbol, palabras de mi mamá cada vez que llegaba con las rodillas rotas a la casa.

Estudio en una universidad privada, donde las clases sociales y los roles de género se acentúan aún más, cuando paso por los pasillos de la universidad puedo notar como muchas personas dirigen la mirada hacia mí, para especular sobre mi aspecto, pues para una universidad privada y conservadora, yo llego a ser un poco transgresora; recuerdo una vez que la decana de mi facultad me dijo: “Usted es una mujer y debe preocuparse como se ve, como se viste, su aspecto de cabello, usted no debería venir a la universidad toda desarreglada”. Sus palabras me molestaron mucho, salí indignada pues el código de vestimenta para mujeres en una carrera de derecho parece impuesto y con unos cánones de belleza establecidos, pero lo paradójico fue cuando me acerqué a mis amigos a hablarles sobre lo no-binario y todos me respondieron: pero…” tú eres muy femenina”, “te arreglas mucho”. Volvieron otra vez mis dudas, ¿Soy o no soy femenina? ¿Cuáles son los parámetros para establecer que cumplo ser femenina? ¿Qué significa realmente ser femenina? Soy consciente que nosotres como sociedad caemos en la trampa de juzgar si es lo suficientemente femenino o lo masculino.

En la cosmovisión y en el orden social indígena, se vivía bajo el principio de la complementariedad de lo masculino y lo femenino, es decir para elles, no existe lo contrapuesto ni la contraparte, sino que todos somos un complemento de un equilibrio que fluye, además exige a los hombres a participar en la “liberación” de las mujeres. Los relatos místicos y sus deidades estaban representados por la mezcla de algunos elementos femeninos y masculinos o estaban separadas. Sin embargo, con la llegada de los españoles se prohibió dichas imágenes en el ámbito público, ya que para el mundo occidental la idea de la unidad como generadora, hace referencia a la idea del origen de ”El Uno”, masculino y singular. En esos términos, la paridad, complementariedad o cualquier forma de diversidad se presenta como defecto, error, desviación, degeneración, enfermedad, etc.

Los grupos originarios reconocieron el significado y la existencia de la diversidad.  Para ellos la diferencia es condición para la existencia, al suprimir la diversidad no habría más cambio más movimiento o un tejer. Todo lo que existe es a la vez distinto de sí mismo. Por ejemplo, en México se encuentran lxs muxes, en Perú esta lxs kari warmi, y en las culturas nativo americana están lxs indios do naturas. Pero vayamos más allá del continente americano, como escribí anteriormente el género no era un principio organizador en la sociedad. En África el pueblo yoruba antes de la colonización Occidental, existe la categoría “obinrin” y “okunrin” que designa a la mujer y el hombre que para en ese momento, estas no se oponían ni se relacionaban de manera jerárquico, es evidente que hay una traducción errónea y euro centrista sobre lo que significa género y sexo.

Voy a dar otro ejemplo de las implicaciones sobre lo binario y no binario en otras culturas. En la India y en Bangladesh existen lxs hijras, quienes no se identifican como hombres ni como mujeres, tampoco son transexuales, ni travestis, ni eunucos, ni intersexuales. En la religión hindú sobresalen por tener deidades que asumen la identidad masculina y femenina, y reconocen un tercer género, de hecho, sus textos sagrados hindúes no distinguen entre los actos heterosexuales y homosexuales, sino los actos sexuales procreadores y los actos sexuales no procreadores. Además, en el hinduismo han construido la noción de la no dualidad que aplica para todos los aspectos del ser humano, incluso el mundo, las ideas, su pensamiento, la consciencia y en general, a todo el universo en espacio y tiempo. Lo cierto es que existen muchos más tipos de género que lo que nos parece “normal” en nuestra sociedad. 

Quiero dejar claro que no soy un alma puesta en un cuerpo equivocado, creo que soy un ser puesto en un mundo equivocado, y me gusta generar duda con mi sola presencia, me gusta que mi cuerpo sea una herramienta para cuestionar, quizás por eso tuve el valor de escribir para dejar la idea de que no solo hay dos posibilidades, pues hacerlo es un gran acto de amor hacia la diversidad. Por último, no pretendo invalidar la diversidad de identidades ya existentes, sino traer a colación la identidad no binaria, que la pensemos, que la hablemos y que la reconozcamos. ¿Qué pasaría donde pudiésemos vivir en un mundo en donde todos tengamos la libertad de identificarnos cómo queremos? ¿Por qué debemos ponerles un orden inamovible y jerárquico a las identidades de género y de sexo? ¿Por qué no nos preguntamos quien nos impone y de dónde viene ese orden? 

Para concluir me gustaría dejar un vídeo de una artista emergente, que justo cuando empecé a repensar lo no binario, Alejandra mejor conocida como arca estrenó su nuevo sencillo. ¿Coincidencia? No lo creo. Creo firmemente que las cosas están ahí y el mundo te las enseña cuando estás preparado para recibirle. 

Cariñosamente, Gabriele Ch.

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